2020, maig

Sopa de Wuhan

[Sintesi] Sopa de Wuhan es una compilación de pensamiento contemporáneo en torno al COVID 19 y las realidades que se despliegan a lo largo del globo. Reúne la producción filosófica (en clave ensayística, periodística, literaria, etc.) que se publicó a lo largo de un mes –entre el 26 de febrero y el 28 de marzo de 2020–. La antología presenta a pensadores y pensadoras de Alemania, Italia, Francia,
España, EEUU, Corea del Sur, Eslovenia, Bolivia, Uruguay y Chile. Sopa… junta en un volumen lo que ya es público y está al alcance de un click. Tan solo propone un “orden” de lectura, acerca algunos datos biográficos sobre l@s autor@s e intenta poner en una línea de tiempo una serie de debates. Busca reflejar las polémicas recientes en torno a los escenarios que se abren con la pandemia del Coronavirus, las miradas sobre el presente y las hipótesis sobre el futuro. ASPO (Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio) es una iniciativa editorial que se propone perdurar mientras se viva en cuarentena, es un punto de fuga creativo ante la infodemia, la paranoia y la distancia lasciva autoimpuesta como política de resguardo ante un peligro invisible.

[Jordi Artigal, GdL-EB] María Galindo. Que la muerte no nos pesque acurrucadas de miedo obedeciendo órdenes idiotas, que nos pesque besándonos, que nos pesque haciendo el amor y no la guerra. Que nos pesque cantando y abrazándonos, porque el contagio es inminente. Porque el contagio es como respirar. No poder respirar es a lo que nos condena el coronavirus, más que por la enfermedad por la reclusión, la prohibición y la obediencia. Me viene a la mente Nosferatu que en una inolvidable escena, cuando ya la muerte es inminente y la peste encarnada en ratas ha invadido todo el pueblo, se sientan tod@s en una gran mesa en la plaza a compartir un banquete colectivo de resistencia. Así que nos encuentre el coronavirus, listas para el contagio.

Patricia Manrique. Lo cierto es que no hay comunidad sin algún tipo de aparato inmunitario, pero también pueden procurarse formas de entender la identidad de un modo abierto y no excluyente para hacer que lo inmune no sea enemigo de lo común. Buscar una inmunidad virtuosa, comunitaria, evidentemente necesaria en el caso del coronavirus, una inmunidad comunitaria en la que lo que debe importarnos no es la propia protección si no la de otros y otras, que suponga que la lucha por la salud sea una responsabilidad compartida, que requiere del concurso de todas y todos para todas y todos.

Paul B. Preciado. El sujeto del technopatriarcado neoliberal que la Covid-19 fabrica no tiene piel, es intocable, no tiene manos. No intercambia bienes físicos, ni toca monedas, paga con tarjeta de crédito. No tiene labios, no tiene lengua. No habla en directo, deja un mensaje de voz. No se reúne ni se colectiviza. Es radicalmente individuo. No tiene rostro, tiene máscara. Su cuerpo orgánico se oculta para poder existir tras una serie indefinida de mediaciones semio-técnicas, una serie de prótesis cibernéticas que le sirven de máscara: la máscara de la dirección de correo electrónico, la máscara de la cuenta Facebook, la máscara de Instagram. No es un agente físico, sino un consumidor digital, un teleproductor, es un código, un pixel, una cuenta bancaria, una puerta con un nombre, un domicilio al que Amazon puede enviar sus pedidos.

Paul B. Preciado. Contrariamente a lo que se podría imaginar, nuestra salud no vendrá de la imposición de fronteras o de la separación, sino de una nueva comprensión de la comunidad con todos los seres vivos, de un nuevo equilibrio con otros seres vivos del planeta. Necesitamos un parlamento de los cuerpos planetario, un parlamento no definido en términos de políticas de identidad ni de nacionalidades, un parlamento de cuerpos vivos (vulnerables) que viven en el planeta Tierra. El evento Covid-19 y sus consecuencias nos llaman a liberarnos de una vez por todas de la violencia con la que hemos definido nuestra inmunidad social. La curación y la recuperación no pueden ser un simple gesto inmunológico negativo de retirada de lo social, de cierre de la comunidad. La curación y el cuidado sólo pueden surgir de un proceso de transformación política. Sanarnos a nosotros mismos como sociedad significaría inventar una nueva comunidad más allá de las políticas de identidad y la frontera con las que hasta ahora hemos producido la soberanía, pero también más allá de la reducción de la vida a su biovigilancia cibernética. Seguir con vida, mantenernos vivo como planeta, frente al virus, pero también frente a lo que pueda suceder, significa poner en marcha formas estructurales de cooperación planetaria. Como el virus muta, si queremos resistir a la sumisión, nosotros también debemos mutar // Una sociedad capaz de redistribuir energía y soberanía. Desde una sociedad de energías fósiles a otra de energías renovables  // El domicilio personal se ha convertido ahora en el centro de la economía del teleconsumo y de la teleproducción. El espacio doméstico existe ahora como un punto en un espacio cibervigilado, un lugar identificable en un mapa google, una casilla reconocible por un dron.

Gabriel Markus. Necesitamos una nueva Ilustración, todo el mundo debe recibir una educación ética para que reconozcamos el enorme peligro que supone seguir a ciegas a la ciencia y a la técnica. Una pandemia metafísica, una unión de todos los pueblos bajo el techo común del cielo del que nunca podremos evadirnos. Vivimos y seguiremos viviendo en la tierra; somos y seguiremos siendo mortales y frágiles. Convirtámonos, por tanto, en ciudadanos del mundo, en cosmopolitas de una pandemia metafísica. Cualquier otra actitud nos exterminará y ningún virólogo nos podrá salvar.

Zizek. Més poder executiu als organismes internacionals (OMS)  // Economia global no regida pel mercat.

Bifo Berardi. Prou d’agitació inútil, no fem res  // “Redistribución del ingreso, reducción del tiempo de trabajo. Igualdad, frugalidad, abandono del paradigma del crecimiento, inversión de energías sociales en investigación, en educación, en salud”.

Butler. La cobertura médica es un «derecho humano» por lo que quiere decir que todo ser humano tiene derecho al tipo de atención médica que requiere. Pero, ¿por qué no entenderlo como una obligación social, una que se deriva de vivir en sociedad los unos con los otros?

Hervey. Los lugares de ecoturismo tendrán tiempo de recobrarse de tantas pisadas. Los cisnes han vuelto a los canales de Venecia. En la medida en que se frene ese gusto por esos excesos consumistas temerarios e insensatos, podría haber algunos beneficios a largo plazo. Tener menos muertes en el monte Everest podría ser una buena cosa  // Y aunque nadie lo está diciendo en voz alta, el sesgo demográfico del virus puede acabar afectando a pirámides de edad con efectos a largo plazo sobre las cargas de la Seguridad Social y al futuro del “sector de los cuidados”  // Se ralentizará la vida diaria y eso será, para algunos, una bendición  // Las reglas de distanciamiento social sugeridas podrían llevar, si la emergencia continúa el tiempo suficiente, a cambios culturales. La única forma de consumismo que casi con toda seguridad se beneficiará será lo que yo llamo la economía de “Netflix”, que da servicio, de todos modos, a los “espectadores de atracón”  // Donald Trump, si es sabio, cancelará las elecciones sobre la base de una emergencia y declarará el principio de una presidencia imperial para salvar al capital y al mundo de la “revuelta y la revolución”.

Byung-Chul Han. La lección de la epidemia debería devolver la fabricación de ciertos productos médicos y farmacéuticos a Europa  // China podrá vender ahora su Estado policial digital como un modelo de éxito contra la pandemia. China exhibirá la superioridad de su sistema aún con más orgullo  // Confiemos en que tras el virus venga una revolución humana. Somos NOSOTROS, PERSONAS dotadas de RAZÓN, quienes tenemos que repensar y restringir radicalmente el capitalismo destructivo, y también nuestra ilimitada y destructiva movilidad, para salvarnos a nosotros, para salvar el clima y nuestro bello planeta.

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[Josep Palahí, GdL-EB] Frases – Reflexions – Pronòstics

Giorgio Agamben (Roma 1942, filòsof). En el mes de febrer tenia molts dubtes sobre la veracitat del coronavirus. Considerava les mesures d’emergència frenètiques, irracionals i injustificades i matisava “segons les dades disponibles en aquells moments”.

Slavoj Zizek (Eslovenia 1949, filòsof, sociòleg). Diu que l’epidèmia del coronavirus ha fet aflorar altres epidèmies de virus ideològics (notícies falses, teories de conspiració, racisme) que ja teníem a la nostra societat. Ens parla del desastre de Txernòbil i entén que és molt trist que necessitem un fet catastròfic per repensar la nostra societat. Es pregunta si no seria hora de pensar en una xarxa de salut global. Opina que tots anem en el mateix vaixell i que a part del virus tenim a prop altres problemes greus com són les sequeres, les onades de calor, les grans tempestes, etc.i que aquestes amenaces han arribat per quedar-se.

Jean-Luc Nancy (Burdeos 1940, filòsof). Replicant al seu amic Agamben diu que no es pot comparar la grip “normal” amb el coronavirus. Per la grip normal es disposa de vacunes i es controlen les mutacions. El coronavirus és més mortal amb una diferència de 30 a 1. Pel que fa als estats d’excepció cal tenir en compte la mobilitat actual que circulen més informacions que els governs no poden controlar i que cal anar més enllà en les anàlisis.

Franco Berardi (Bifo) (Itàlia 1948, filòsof). Diu que no estem preparats per prescindir del consum. La por a la pandèmia és més perillós que el mateix virus. Les fortes i dramàtiques imatges que mostren els mitjans d’informació tapen el vincle de fons que hi ha entre l’extrema dreta i el capitalisme. El capitalisme s’adaptarà a la biopolítica del segle XXI.   El coronavirus ja ha afectat l’economia global però no pararà la circulació i l’acumulació de capital. No sabem com serà el temps que ve, podríem imaginar redistribuir els ingressos, reduir el temps de treball, abandonar el model de creixement constant. Imaginem la igualtat com a punt de partida dels temps que vindran.

Santiago López Petit (Barcelona 1950, químic i filòsof), Parla de la violència a Xile, França, Irak, Lesbos, Iemen. La seva posició és molt escèptica en general. Carrega contra el capitalisme. La millor vacuna és un mateix. El neoliberalisme es posa el vestit de l’estat de guerra. El capital té por.

Judith Burler (EE. UU 1956, filòsofa). En principi detalla que el virus no discrimina, ens fa a tots iguals. Ens parla també de l’interès que hi ha en algunes persones per capitalitzar el patiment i per a treure profit del fet, cosa que no ens pot estranyar tenir en compte el sistema sanitari dels EE. UU. Es pregunta ¿Per què estem en contra a tractar totes les vides per igual?           

Alain Badiou (Rabat 1937, filòsof). Fa un repàs de les epidèmies al llarg de la història però se centra en les del segle XXI La primera va ser el SARS1 que va ser la primavera del 2003 i lamenta que no s’estudiés més a fons. Ens parla de la cultura xinesa que és una barreja de les de l’antiguitat i les de la modernitat. Els sistemes antics poden ser l’origen del virus. Reflexiona d’un fet que es dóna a nivell mundial en què cada estat intenta evitar la propagació i que la manipulació de molts productes es fa entre estats diferents. És difícil fer front a l’epidèmia i respectar els mecanismes del capital. Hem d’admetre que hi ha hagut unes potències dominants (EE. UU, Europa i Rússia) a ara han sorgit amb molta potència les de l’orient encapçalades per la Xina.

David Harvey (Anglaterra 1935, professor d’antropologia i geografia). Diu que el capital ja estava en dificultats i que la capacitat de producció supera a la demanda. Caldrà veure l’evolució del capital per evitar una “revolta” a nivell mundial. Els virus existeixen i existiran però l’actitud humana pot fer-los evolucionar. El fet que el virus afectés només a la Xina, fins i tot es veia bé als EE. UU. Xina és el gran competidor. El gran moviment de persones, turisme, consum desbocat alteren greument els cicles de la naturalesa. Les epidèmies del segle XIX van ser el començament de la socialització de la sanitat. Les economies capitalistes tenen un consumisme del 70%. Una part important del món del treball ha acceptat aquest sistema capitalista.

Byung-Chul Han (Corea del Sud, 1959, filòsof). Fa una comparació entre la manera de tractar el coronavirus a l’Àsia i a Europa. A l’Àsia es pretén controlar a tothom mitjançant les dades fins a punts molt sofisticats. Entén que a Europa podria ser més efectiva una col·laboració entre estats. A l’Àsia molts governs tenen mentalitat autoritària que ve de la seva tradició cultural i que les persones creuen en els seus governs i no els importa ser controlats. Aquest enemic desconegut ens porta al pànic. El pànic forma part dels mercats financers. Les persones estem dotades de raó i el que ens cal és restringir el capitalisme destructiu i adaptar el nostre sistema de vida a formes que ajudin a salvar el clima i el planeta. 

Raúl Zibechi (Uruguai 1952, escriptor i pensador). Exposa que el fet que les “democràcies” europees hagin copiat els models xinesos mostra com la Xina és un referent. El caos del sistema mundial actual és previ a la formació d’un nou ordre global. El que la Xina vagi per davant a la cursa tecnològica no vol dir que sigui la millor sortida pels que volem una societat democràtica no paternal. Els militars, el feixisme i les tecnologies de control personal són enemics que cal tenir molt en compte.

Maria Galindo Neder (Bolívia 1964,activista, psicòloga i comunicadora). Parla del coronavirus a Bolívia. El coronavirus elimina a persones que ja no tenen “utilitat” i per tant han de morir. A Bolívia hi ha altres epidèmies a més que, donat el feble sistema sanitari, moltes malalties són mortals. Persones de Bolívia treballant a Europa poden haver transmès el virus visitant els familiars. Aquestes persones porten divises que afavoreixen l’economia del país. Estem a l’espera de les sobres de l’economia mundial. Que ens deixin viure amb la nostra cultura.          

Markus Gabriel (Alemanya 1980,filòsof). El coronavirus és una pandèmia vírica. Tots els éssers humans estem afectats. Els virus plantegen un problema de coneixement, no sabem si són éssers vius. Per no saber ignorem si el planeta Terra té consciència. Aquesta crisi és una resposta del planeta? Han quedat clares les debilitats de la ideologia dominant del segle XXI. Es creu que el progrés científic i tecnològic pot impulsar el progrés humà i moral. Ara veiem que això no va per aquí. No escoltem els viròlegs quan parlen dels nens que moren per diarrea viral per no tenir aigua potable. En tenim en els camps de refugiats dins el territori europeu. Els resultats de la globalització són una pandèmia. El capitalisme global, si no sabem posar-hi remei, portarà més morts que el virus.

Giorgio Agamben (Roma 1942, filòsof). Les reflexions d’avui no van sobre la pandèmia sinó sobre la reacció dels homes. Tant de bo que quan hagi passat la crisi la gent es pregunti si no val la pena canviar una mica la manera de viure. Les religions poden portar supersticions i pors. La ciència pot fer dubtar amb opinions diferents i de vegades contradictòries. Sembla que els homes no creguin en res que no sigui salvar la seva vida biològica. Crec que les persones que han mantingut un mínim de claredat durant la crisi probablement no poden viure com abans.

Gustavo Yanez Gonzalez (Chile 1976, professor de filosofia). Entén que el Covid 19 és l’esdeveniment més important dels últims anys. Veiem que els humans tenim coses que ens fan iguals, la nostra animalitat i la nostra fragilitat immunològica davant els fets desconeguts. El virus altera molts projectes. No podem dominar el temps. Entén que ha part d’aquesta crisi hi ha el tracte a les altres persones “diferents” i la utilització que fem de molts animals en benefici nostre. No sabem si la gènesi d’aquest virus pot tenir relació amb aquest tracte.

Patricia Manrique (Espanya 1980, investigadora i llicenciada en filosofia). Pensar filosòficament vol temps. Cal fer un lloc al pensament. Hem de separar l’altre del jo. Un professor diu que l’hospitalitat és l’acollida de l’altre, no l’hem d’integrar sinó acceptar-lo com és. No hem de fer preguntes perquè ens responguin el que volem sentir. Es pot definir la filosofia com “un dir entre molts dirs”. No hem d’anar a defensar la nostra opinió. Ens cal pensar, analitzar. Les presses són pròpies dels sistemes productius. El coronavirus, en principi, ha atacat els països millor situats econòmicament, hi ha calgut parar la maquinària. A la nostra societat hem descobert la vulnerabilitat. El sistema capitalista ha estat incapaç de frenar el virus. El sistema social és el que està treballant, però ja podem veure com el capital ja intenta treure’n redits. Per resoldre els problemes de les persones que s’han d’exiliar no hi ha capital, per resoldre els problemes del virus sortirà el que calgui, perquè ara està en joc la vida europea, la “nostra”. La falta de respecte pels drets humans és una immoralitat que pot tenir un cost difícil de calcular per la civilització futura. Els ciutadans d’Europa tenim en comú comunitats de la llengua, de la terra, de la identitat però no és comunitat. El confinament i l’estat d’alarma és terreny adobat per l’autoritarisme. Hem de procurar que els temes de sanitat i residències d’avis una verdadera funció social.

Paul B. Preciado (Espanya 1970, filòsof transgènere). El segle XIX va portar la vacuna per combatre la verola. La medicina va guanyar importància. Les democràcies europees creen un individu modern que no deu res a la societat. El virus és l’estranger que cal eliminar. Fa una anàlisi de la societat a partir del segle XV i conclou que abans del Covid 19 ja havíem entrat en un profund procés de canvi que ens ha portat a un consum desenfrenat una part del món. La societat que ha creat aquest consum es creu en el dret de disposar de tot el planeta. Amb el virus la frontera és el nostre domicili. Les epidèmies poden ser un laboratori d’innovació social. Entre Europa i Àsia haurem pogut dues formes diferents de controlar la comunitat. A Europa, per controlar, s’ha confinat les persones al seu domicili evitant la circulació i relació. A l’extrem orient amb països molt avançats tecnològicament, opten pell control individual de les persones. En aquest fet hi ha un tema cultural. El nou sistema de teletreball pot portar un nou model d’habitacle. Sembla que la nostra salut ha de venir d’aprendre a conviure en aquest món (persones- animals- plantes) tots formem un conjunt.

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[Núria Nogareda, GdL-EB] Ahir per fi vaig acabar de llegir aquest enfilall de textos sobre la situació que estem passant degut a un virus que s’ha escampat per tot el mon, ves a saber realment d’on ve, on va, com va, com ens farà anar. Perquè aquest sembla el tema principal, on anirem a parar? On ens faran anar a parar? On volem anar a parar i com fer-ho?

M’ha costat llegir aquesta sopa, en molts textos he passat més o menys per sobre, m’ha costat acabar-los i fins i tot de vegades m’irritaven, també de vegades m’interssaven. Potser en part per la situació, per la densitat dels textos, per les nombroses referències a altres pensadors i pel coneixement que suposa de filosofia i que jo no tinc. També una mica pel medi, m’ha costat llegir uns textos així en pantalla.

La idea inicial era llegir-los tots i desprès rellegir-los, prendre notes, contrastar i treballar-los. Doncs res d’això, incapaç ara ja de recomençar, em quedo amb unes cites dels dos textos finals. El de Patricia Manrique m’ha fet descubrir la immunitat com a fet social abans que passés a ser mèdic, el concepte “munita” com a forma de participació d’un col·lectiu i la immunitat com a aïllament del mateix, no participació, no donar res a canvi del que es rep. Aquest text té nombroses referències a altres pensadors, entre d’ells a Lévinas. Lévinas és un filòsof jueu que va superar la persecució nazi, no així molts familiars i coneguts seus, capaç desprès de tot, de parlar d’estimació i de la necessitat de reconèixer “l’altre” tan sols en mirar el seu rostre. Jo acabava de sentir parlar de Lévinas a mn Jordi de la parròquia de Sant Jaume, i això em va servir de “clic” en tornar a trobar aquest pensador, per ficar-me en el text de Patricia Manrique i en el que segueix, els dos darrers.

En conjunt he respirat la necessitat de no “aïllar-se” i de seguir bregant.

“Buscar una inmunidad virtuosa, comunitaria, evidentemente necesaria en el caso del coronavirus, una inmunidad comunitaria en la que lo que debe importarnos no es la propia protección si no la de otros y otras, que suponga que la lucha por la salud sea una responsabilidad compartida, que requiere del concurso de todas y todos para todas y todos”

Patricia Manrique.  “El evento Covid-19 y sus consecuencias nos llaman a liberarnos de una vez por todas de la violencia con la que hemos definido nuestra inmunidad social. La curación y la recuperación no pueden ser un simple gesto inmunológico negativo de retirada de lo social, de cierre de la comunidad. La curación y el cuidado sólo pueden surgir de un proceso de transformación política. Sanarnos a nosotros mismos como sociedad significaría inventar una nueva comunidad más allá de las políticas de identidad y la frontera con las que hasta ahora hemos producido la soberanía, pero también más allá de la reducción de la vida a su biovigilancia cibernética. Seguir con vida, mantenernos vivo como planeta, frente al virus, pero también frente a lo que pueda suceder, significa poner en marcha formas estructurales de cooperación planetaria. Como el virus muta, si queremos resistir a la sumisión, nosotros también debemos mutar. Es necesario pasar de una mutación forzada a una mutación deliberada. Debemos reapropiarnos críticamente de las técnicas de biopolíticas y de sus dispositivos farmacopornográficos. En primer lugar, es imperativo cambiar la relación de nuestros cuerpos con las máquinas de biovigilancia y biocontrol: estos no son simplemente dispositivos de comunicación. Tenemos que aprender colectivamente a alterarlos. Pero también es preciso desalinearnos. Los Gobiernos llaman al encierro y al teletrabajo. Nosotros sabemos que llaman a la descolectivización y al telecontrol. Utilicemos el tiempo y la fuerza del encierro para estudiar las tradiciones de lucha y resistencia minoritarias que nos han ayudado a sobrevivir hasta aquí. Apaguemos los móviles, desconectemos Internet. Hagamos el gran blackout frente a los satélites que nos vigilan e imaginemos juntos en la revolución que viene.”

Paul. B. Preciado. Agafem doncs un llibre, uns textos potser, reunim-nos i compartim la experiència a l’aire lliure, sota uns arbres, vora un rec. Imaginem el futur. Mòbils apagats, millor lluny.

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[La Vanguardia, La Contra, 27/06/2020, Lluis Amiguet]

David Gardner, editor internacional de ‘Financial Times’: Tengo 67 años: ahora sé cosas que me harían un joven prometedor. Soy católico irlandés; nací en Bruselas, hijo de diplomático y vivo en Beirut. La UE parece entender el reto y la oportunidad del momento y actúa en consecuencia y Sánchez empuja en el buen sentido. Colaboro con Palau Macaya-Fundació La Caixa.

Dependientes y vulnerables. China no debería ser un país del que desconfiar, sino todo lo contrario; pero por mucho que confiemos en ella y su buena voluntad como flamante hegemonía de la geoestrategia mundial, no resulta razonable, como apunta Gardner, que el 80% de nuestros antibióticos y una gran parte de nuestros medicamentos, tecnología en renovables –las baterías de litio y sus materiales raros– y otras áreas estratégicas para nuestro desarrollo dependan de las decisiones de Pekín, por otra parte un poder no democrático. Los europeos no podemos ser tan dependientes ni vul­nerables. China merece el agradecimiento de la humanidad por haber sacado del hambre con su sacrificio y organización a cientos de millones de personas; pero eso no garantiza que en el futuro no abuse de su poder.

Quién sale reforzado de esta pandemia: EE.UU. o China? Los dos salen debilitados; pero tampoco la UE ni Reino Unido, desde luego, pueden cantar victoria alguna.

¿China seguirá vendiendo barato y frenando la inflación y abaratando el crédito? Antes ha logrado, los últimos 40 años, desde Deng Xiaoping, ser la fábrica del mundo hasta cambiarlo con una gigantesca ola de globalización que ha sacado de la pobreza extrema a cientos de millones de personas.

¿Cómo? Fabricando todo más barato que nadie y cada vez mejor y más sofisticado. Así ha sacado del hambre no sólo a millones de chinos, sino también a asiáticos, hindúes y africanos. Ha sido el mayor éxito globalizador de la historia.

Y no es un éxito europeo. Es asiático. Y en ese intercambio con la fábrica del mundo los occidentales no hemos ganado.

Pero compramos más barato. Y cada vez productos más sofisticados, pero ese descuento ha salido del recorte de los salarios occidentales que compiten con los chinos.

¿Y nosotros no hemos aprendido algo? Hemos ido mejorando la educación y sofisticando habilidades y servicios para crear empleos con mayor valor añadido; pero, en ese proceso, millones de empleados occidentales han perdido ingresos y bienestar.

¿Y eso ha tenido consecuencias políticas? Que explican el mundo de hoy; porque quien se ha beneficiado de esa gigantesca ola de nueva riqueza ha sido el capital, no los salarios, que, incluso con mejor educación, no han subido. Por eso, la globalización está tan mal vista y los populismos la maldicen para crecer.

¿De ahí los nacionalismos radicales, el Brexit, el “America first ” y la extrema derecha ? Por eso han florecido, sí. Pero en la nueva desconfianza nacionalista de Occidente respecto a China hay mucha hipocresía. Para empezar, se penaliza a Huawei, pero la gran tecnología made in América en su interior está repleta de componentes Huawei.

Pues no va a ser fácil sancionar a China. Hay elementos simbólicos reveladores, como la agencia americana de ayuda al desarrollo que ayudaba a países emergentes y hoy ayuda a las empresas americanas deslocalizadas en esos países a relocalizarse en EE.UU. Pero la dependencia de Occidente de China aún es mayor de lo que parece.

¿Cuánto? Para empezar, los medicamentos, que estas semanas han demostrado su relevancia geoestratégica: el 90% de los ingredientes activos de los antibióticos que tomamos dependen de China.

¿No es India la otra nueva potencia farmacéutica? Lo es, pero ¿de dónde saca la India sus genéricos? El 70% de sus ingredientes también proviene de China.

¿Eso es sostenible para nosotros? ¡Por Dios, claro que no! Pero tomemos otra área estratégica: energía verde, por ejemplo. El litio y las tierras raras, que son imprescindibles para las nuevas baterías que sustituyen a la energía fósil, también provienen, en su mayor parte, de China, que ha sabido controlarlas.

Tampoco resulta tranquilizador. En el norte de Suecia están construyendo ahora una fábrica de baterías.

Cada día más necesarias. Pues el dinero lo ha puesto la UE, pero el control tecnológico de la fábrica es de China 100%

¿China tiene interés en abusar de él? La cuestión no es si China quiere, es que su control nos hace dependientes y vulnerables de un país que es todo menos una democracia.

¿Tiene interés en imponernos su modelo? Xi Jinping ha optado por el control absoluto de China, no solo el partido, no solo el ejército, no solo la economía: en todo su inmenso país ensaya un gigantesco plan de tecnovigilancia.

De momento, hemos adoptado su modelo de confinamiento anti pandémico. Que es el que convenía a Xi Jinping. China ejerce hoy sobre su población el mayor poder que jamás tuvo un Estado sobre su pueblo. La tecnología y la pandemia le han permitido ensayarlo hasta límites que nos sorprenderán.

¿Por qué no encuentra resistencia? Porque la gran mayoría de los chinos ha aceptado que a cambio de la mayor prosperidad que jamás han conocido deben renunciar a sus derechos políticos tal como los conocemos aquí.

¿La pugna por la vacuna entre China y Occidente es como la del espacio en los sesenta? Es una buena analogía y ya le gustaría a Pekín ganarla tras haber sido criticado por ser el origen de la pandemia y por ocultar sus dimensiones. Pero el problema de China es que otros países sin partido comunista como Corea del Sur, Singapur o Taiwan la han gestionado mejor.

¿Cómo ha logrado China no ser la gran perdedora de esta crisis siendo su origen? Porque Trump, en su demencial burbuja narcisista, negando la realidad ha desviado la atención internacional de los abusos chinos.

¿No estamos centrando la conversación demasiado en China? Le contestaré con la respuesta de Steve Bannon a la pregunta de mi diario de cuál será el principal argumento de la campaña Trump: “Tendrá tres: China, China y China”.

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